por P.J. Jakovljevic y Joseph J. Strub
Las
empresas pueden llegar a gastarse cientos de miles de dólares en la
implementación de un paquete de planificación de los recursos
empresariales (ERP). Pero al terminar esta aventura, generalmente se
encuentran con que deben decidir si implementan la última versión
mejorada del paquete.
Las
empresas adquieren software para resolver un problema del negocio u
obtener una ventaja competitiva. Casi siempre toman en cuenta un
paquete de soluciones para no favorecer las soluciones locales y poder
aprovechar la experiencia de los demás. Un paquete de soluciones
presupone que el proveedor de software se mantendrá al día con las
últimas mejoras tecnológicas para hardware y sistemas operativos, y que
se asegurará de que el paquete refleje y soporte las tendencias de la
industria. Sin embargo, las empresas no gozan de estas ventajas por
ósmosis, telepatía o gracia divina, sino que se presentan en forma de
versiones del software, service packs o retoques para los sistemas. La
empresa que decida no implementar estos productos puede aislarse del
software o encontrarse sin soporte alguno. Este artículo evalúa el
razonamiento que implica la decisión de actualizar, no actualizar o
evitar las nuevas versiones del software.
Antes
de iniciar el tema de las actualizaciones, hay que definir algunos
términos. Como demuestra la pirámide jerárquica de las actualizaciones,
por lo general una versión nueva ofrece funciones nuevas (como
componentes habilitados para red, soporte de identificación por radio frecuencia [RFID] o arquitectura orientada a los servicios [SOA]),
proporciona nuevos elementos y captura de datos (por ejemplo, registro
de medicamentos o consciencia del bioterrorismo). Generalmente, una
versión nueva implicará pruebas piloto y evaluaciones, capacitación
para los usuarios y conversión de datos, mientras que un service pack
pretende corregir los errores inherentes al software del proveedor.
Estos service packs no introducen elementos de datos nuevos como tales,
y no implican pruebas exhaustivas. Seamos honestos, el proveedor debe
dedicarse a corregir los problemas existentes, no a crear unos nuevos.
Un retoque es una solución o una actualización más localizada, que, al
igual que los service packs, debe ser transparente para la comunidad de
usuarios. La jerarquía de las actualizaciones puede representarse con
una pirámide, ya que las versiones nuevas pueden incluir service packs
y retoques pasados, mientras que los service packs pueden incluir
retoques. Nuestra discusión se centrará en las versiones nuevas y los
service packs, en los que incluiremos los retoques.

Establecer expectativas de antemano
El usuario, que actúa como director de proyecto y representante de las facciones de tecnología de la información (TI), no está preparado para las versiones nuevas. Los proyectos de implementación de soluciones de planificación de los recursos de la empresa
(ERP) pueden durar entre nueve y doce meses, aunque probablemente usted
sepa de algunos que han durado años. Durante el proyecto, muchos
usuarios trabajan doble, porque no sólo asisten a los cursos de
capacitación, introducen datos, crean tablas y realizan pruebas piloto
del software nuevo, sino que deben cumplir con las responsabilidades
normales de un trabajo de ocho horas diarias. Pero hacen todo esto
porque se les ha dicho que el software ERP puede darle a la empresa una
ventaja competitiva -traer clientes nuevos, aumentar el tamaño de los
pedidos, reducir las ineficacias de fabricación, acelerar las entregas,
etc. Todos hemos pasado por esto.
El
problema es que, mientras las empresas están en medio de un proyecto de
ERP de nueve meses, los desarrolladores de software están creando las
versiones nuevas. Así, cuando los empleados creen que ya pueden
regresar a sus actividades laborales normales, se les pide que se
preparen para la versión nueva. Muchas veces se hace creer a los
usuarios que la implementación es un evento que sólo se da una vez, y
no hay nada más falso. Un proyecto de ERP no termina nunca.
Hay
que ayudar a la comunidad de usuarios a entender este hecho. Si bien la
noticia no los hará dar saltos de alegría, al menos no se sentirán
engañados. Si los ejecutivos de la empresa les recuerdan esto a sus
usuarios, estos terminarán por aceptarlo, aunque sea a regañadientes.
Algunas organizaciones hasta crean subconjuntos del equipo de
implementación que permanecen en el sitio para entregar las versiones
nuevas. Sólo hay que asegurarse de que se justifican adecuadamente
estos costos de personal.
El razonamiento de las actualizaciones
La
salida más obvia del dilema de las actualizaciones es que si ya pagó
por la versión nueva, ¿por qué no usarla? Haga las cuentas. Siendo
conservadores, podemos afirmar que un software ERP que cuesta unos
$250,000 dólares (USD) implica un precio de mantenimiento de entre
$50,000 y $60,000 dólares (USD). Si usted no hace las actualizaciones,
estará tirando su dinero a la basura. Ahora exploremos algunas de las
razones menos obvias.
Service packs
Tomar la decisión de aplicar los service packs debe ser relativamente
fácil si se ha seleccionado un proveedor que tiene un programa eficaz
de aseguramiento de la calidad. Los service packs modifican el código
para resolver los problemas del software. Así, implican un mínimo de
pruebas y es posible que no se requiera capacitación alguna. El único
defecto que pude tener este proceso es que se hayan realizado
demasiadas mejoras o modificaciones al paquete.
Cuando
se trata de mejoras, en primer lugar hay que determinar si el service
pack las afecta de alguna forma. En segundo lugar, hay que adaptarlas
de forma retroactiva al service pack. Ya no se puede pensar que las
pruebas deben ser mínimas, porque deben servir para asegurarse de que
las mejoras funcionan como debe ser y que no invalidan la solución del
service pack. Como regla general: para cada service pack hay que
presupuestar el 20 por ciento del costo original de las mejoras o las
actualizaciones. Así, para una mejora que se había instalado
inicialmente por $50,000 dólares (USD) (y suponiendo que se lanzan
cuatro service packs durante el año -una cantidad razonable de
lanzamientos para algunos vendedores), estamos hablando de un costo de
$40,000 dólares (USD). Esta cifra no toma en cuenta el tiempo que pasan
los empleados realizando pruebas. Si bien los presidentes generales de
las empresas disfrutan atender las necesidades de sus usuarios y domar
la bestia del software, muchos no logran prever las repercusiones que
puede tener a futuro.
Versiones nuevas
La
decisión de implementar la nueva versión de un paquete es mucho más
complicada, porque conlleva costos más altos y un periodo más largo. En
gran parte es necesario tratar las versiones nuevas como
implementaciones nuevas, para incluir la conversión de datos, las
pruebas piloto, las pruebas integradas y la aceptación de los usuarios.
Si no hay cambios importantes en la funcionalidad, no es necesario
pasar por las etapas estado actual, estado futuro y análisis de las
diferencias. Los usuarios que ya han recorrido la curva de aprendizaje
necesitan menos capacitación en comparación con la implementación
inicial.
Dicho
esto, en el extremo superior de la escala, la implementación de una
versión nueva debe presupuestarse como el 50 por ciento del proyecto
original. Sin embargo, si se han hecho mejoras importantes al software
de base, es posible que la estimación aumente al 70 por ciento o más,
ya que todas las mejoras deben adaptarse de forma retroactiva a la
versión nueva y deben probarse.
Sin
embargo, las versiones nuevas no son como los modelos nuevos de los
automóviles, que uno quiere ser el primero en tener. Salvo en los casos
en que hay una necesidad apremiante de funcionalidad o el proveedor se
compromete a proporcionar una mejora importante de acuerdo al contrato
de venta, la mayoría de las empresas permanecen una versión atrás.
Nadie quiere tener lo último en tecnología ni convertirse en un sujeto
de pruebas para las funcionalidades nuevas. En general, las empresas
que quieran implementar la versión actual deben esperar a que salga el
primer service pack del software. Aún cuando la versión nueva ya está
disponible, los proveedores siguen realizando pruebas. Si bien este
plan de acción no demuestra mucha confianza en los desarrolladores de
software, tiene base en el estado del desarrollo de software y en la
prisa que normalmente tienen los proveedores para comercializar sus
productos.
Mantenimiento continuo
Ninguna discusión sobre actualización a una versión nueva estaría
completa si no se menciona el mantenimiento continuo y las tarifas
relacionadas con él. Considere que, por razones válidas, su empresa
decide no implementar las versiones nuevas. Debe preguntarse “¿Para qué
quedarse en el mantenimiento?” Es necesario que las empresas se hagan
esta pregunta cada vez que toman la decisión de no implementar una
versión nueva, aún después de que han salido varios service packs. Para
las empresas grandes que tienen suficientes recursos de TI, acceso al
código fuente y conocimiento sobre el uso de herramientas de
desarrollo, la respuesta lógica sería no realizar el mantenimiento.
Pero piense que aún con estas ventajas, temas como los lenguajes
propietarios de cuarta generación y las tecnologías de bases de datos
pueden obstaculizar el objetivo de la autosuficiencia.
Por lo general, las pequeñas y medianas empresas
(PYME) no tienen estas ventajas. Además, con frecuencia los proveedores
de conjuntos de soluciones les dicen que no necesitan personal de TI
(“Nosotros seremos su personal de TI”). Esto puede ser cierto si
suponemos que las PYME siguen las instrucciones del proveedor, pero
esta lealtad implica un pago anual por mantenimiento y soporte. Es por
eso que es más difícil para las PYME tomar la decisión de dejar el
mantenimiento. Si ignoramos el hecho de que no es probable tener una
funcionalidad nueva, nos topamos con la preocupación mayor de la
gestión del ambiente tecnológico. Si bien muchas PYME ven la licencia
de mantenimiento como una póliza de seguro, sería más realista verla
como una garantía. Una póliza de seguro le da dinero por su dolor y su
sufrimiento, mientras que una garantía le da también las piezas y mano
de obra de los expertos. Sin una garantía, debe negociar constantemente
el tiempo y el material con el proveedor de software o encontrar un
proveedor externo. Dependiendo de la popularidad de su conjunto de
software, la última opción puede ser extremadamente difícil.
Razones para saltarse las versiones
Es probable que algunas empresas aplacen la implementación de una
versión nueva de un paquete ERP si no se les proporciona una
funcionalidad nueva. Esta situación puede prolongarse varias versiones.
Por ejemplo, es posible que una empresa siga operando la versión 1.0
aún cuando la versión 4.0 esté disponible. Una práctica común y
contractual entre los proveedores de software es soportar tanto la
versión actual como la anterior. Para la empresa de nuestro ejemplo, la
versión 1.0 ya no recibe soporte. Además, para complicar las cosas, es
probable que nuestra empresa hipotética siga pagando mantenimiento,
pero no lo está aprovechando.
Saltarse
versiones puede ser un arma de dos filos. Las empresas creen que al
hacerlo están ahorrando tiempo y dinero, y que no pasarán por las
complicaciones de un proyecto de implementación. Pero puede no ser el
caso. Como afirmamos antes, las versiones nuevas incluyen funciones y
elementos de datos nuevos. Una empresa tendría que llevar a cabo las
rutinas de conversión para ir de la versión 1.0 a la 2.0, de la versión
2.0 a la 3.0, y así sucesivamente. Hay que establecer, probar y operar
los trabajos, y no hay ahorro de tiempo. También hay que realizar
pruebas piloto y evaluar y verificar la funcionalidad nueva. Cuando se
introdujo el concepto de peso variable (asignación de precio a
mercancía como, por ejemplo, carne y aves, por peso real y no por
tamaño del contenedor) por primera vez en la industria, muchos
proveedores implementaron esta funcionalidad por etapas para poder
acelerar su penetración en el mercado. La primera etapa (probablemente
la versión 2.0 de nuestro ejemplo) era introducir el peso variable como
un elemento de datos nuevo. La segunda (versión 3.0) era incorporar el
peso variable en las rutinas de contabilidad de costos para el material
de producción. La etapa final (versión 4.0) era incorporar los enlaces
de la cadena de suministro. En nuestro ejemplo de la industria
alimenticia, sería muy prudente verificar la precisión del peso
variable en cada versión, ya que esta funcionalidad debería encargarse
de la fuerte dependencia y las decisiones relacionadas con los
pronósticos. Una vez más, no hay ahorro de tiempo. Podríamos usar
argumentos similares para las mejoras y los cambios tecnológicos.
Sin
duda es posible eliminar o reducir de forma significativa algunas
etapas, como la capacitación. Pero una empresa estaría concentrando una
cantidad importante de fuerza laboral durante mucho tiempo, en tratar
varias versiones de forma simultánea. Puede ser que existan factores
irreprimibles, como el desarrollo de productos nuevos o los programas
avanzados de mercadotecnia, que cruzan los límites de un paquete ERP y
que pueden requerir un retraso en la implementación de una versión
nueva. Sin embargo, si se renuncia a estos factores, los intercambios
que se obtienen al saltarse las versiones nuevas no garantizan este
enfoque.
Descubrimientos y recomendaciones
Cuando
una empresa se compromete a comprar e implementar soluciones para toda
la empresa, el proyecto se alarga más allá de la fecha de inicio de sus
operaciones en vivo. Aún cuando la implementación inicial toma nueve
meses, la empresa necesita comprometerse con el personal, y los planes
del proyecto pueden durar varios años.
Suponiendo
que no hay mejoras o son mínimas, hay que tratar los service packs a
medida que van apareciendo en el mercado. Para instalarlos, las
empresas no necesitan muchas pruebas y capacitación para los usuarios.
Estos service packs están hechos para resolver problemas, no crearlos.
Si no es así, las empresas deben pensar seriamente en el motivo de las
tarifas anuales de mantenimiento y hablar de ello con sus proveedores
de software. Si las mejoras son significativas, tal vez quieran
cuestionar el paquete de software que seleccionaron. Además, el grado
de dificultad y la cantidad de tiempo necesario para la implementar
service packs en una situación como ésta se acercarán más a los de las
versiones nuevas.
La
naturaleza y el alcance de la implementación de una versión nueva hacen
que su proyecto, su programa y su uso de los recursos sean más
complejos que los del service pack. Debido a la ausencia de condiciones
competitivas y convincentes del negocio, los presupuestos para las
versiones nuevas no deben durar más de un año. Si las versiones nuevas
tardan más de un año, el grupo de usuarios debe reunirse con el
proveedor de software para rectificar esta situación. Las empresas no
deben vivir en un estado constante de implementación, aún cuando hayan
formado un equipo del proyecto con este propósito. Si la funcionalidad
nueva se empaca adecuadamente, las versiones nuevas pueden programarse
en intervalos de dieciocho meses, con la participación del grupo de
usuarios.
Como
se mencionó, saltarse las versiones y combinarlas puede no producir las
ventajas esperadas ni un ahorro de tiempo significativo. Además, para
que un proyecto se adapte a varias versiones, deberá tener un grado
mayor de dificultad, como se ilustra en la tabla siguiente.

No
es fácil manejar las aplicaciones empresariales y las versiones nuevas
correspondientes. La simple implementación de estas últimas representa
un porción grande y compleja de las responsabilidades del departamento
de TI. Muchos departamentos de TI no cuentan con el personal adecuado
para esta tarea, y se olvidan de crear el presupuesto y la gestión
necesaria para ella. Esto hace que las empresas piensen seriamente en
subcontratar la gestión de las versiones nuevas de ERP, para poder
reorientar sus esfuerzos en iniciativas que generen más ingresos.
Ahora
que los proveedores están empezando a organizar sus series de software
en componentes, se está revalorizando el atractivo paradigma de las
actualizaciones gratuitas. Los proveedores de software se están
alejando de las series todo incluido y están empezando a cobrar tarifas
nuevas por las licencias de los componentes nuevos (o la funcionalidad
SOA) a medida que se desarrollan. La forma en que estos componentes se
integrarán con las series de software existentes les está dando más
dolores de cabeza a los directores de informática. Muchas empresas no
pueden permitirse las actualizaciones a la versión más reciente y por
componentes de las soluciones, y si pudieran, tendrían que pagar las
tarifas por las licencias nuevas por la dificultad que las caracteriza.
Esta transición puede obligar a muchas empresas a dejar el
mantenimiento simplemente porque no quieren pagar por algo que nunca
utilizan. Pero esa es otra historia.
Lo
importante es que hay que pensar en la gestión de las versiones nuevas
y la implementación del software en toda la empresa al revisar la
justificación de los costos de la compra del software. Si bien esta
consideración no tiene que cambiar su decisión de adquirir una solución
ERP, seguramente alterará los cálculos del tiempo necesario para
obtener el retorno de su inversión y recuperarse.
La
tabla siguiente le ayuda a medir el esfuerzo necesario para cada tipo
de actualización, y le proporciona un resumen general de este artículo.
Refleja el tiempo necesario para adaptar las mejoras de forma
retroactiva, que es directamente proporcional a la dificultad y el
alcance de las mismas. Es necesario revisar las notas de las versiones
para terminar las etapas de análisis del estado actual, el estado
futuro y las diferencias, y poder tomar una decisión en caso de que se
requiera un análisis más profundo.

A cada tarea de implementación se ha asignado un grado de actividad
-bajo, moderado o alto-, para aplicar el esfuerzo de la forma siguiente:
- Un grado de actividad bajo requiere un esfuerzo de una semana de trabajo o menos.
- Un grado de actividad moderado requiere un esfuerzo de un mes de trabajo o menos.
- Un grado de actividad alto requiere un esfuerzo de un mes de trabajo o más.
De
acuerdo a estas asignaciones, es posible terminar en un mes o menos el
proyecto de actualización de un service pack en un ambiente donde hay
pocas mejoras o ninguna. Por otro lado, un proyecto de implementación
de una versión nueva en una solución de conjunto que ha tenido muchas
mejoras, puede durar hasta cuatro meses. Pero recuerde que hay que
agregar el esfuerzo necesario para la adaptación retroactiva de las
mejoras, y esto puede representar más del doble del programa de
actividades del proyecto. Utilice estas estimaciones como una guía para
evaluar su proyecto de forma razonable.
Finalmente,
habrá quienes piensen que es más fácil hablar de los conceptos
explorados en este artículo que llevarlos a la práctica, y tienen toda
la razón. Sin embargo, si se definen de antemano las expectativas de la
comunidad de usuarios, se deja en claro que la implementación de un
paquete en toda la empresa no es un proyecto que se lleva a cabo una
sola vez y se establecen claramente las desventajas de no implementar o
saltarse las versiones futuras, se estará más cerca del objetivo
deseado.
Acerca de los autores
Joseph J. Strub
cuenta con una vasta experiencia como gerente de proyecto senior y
consultor para planeación y realización de proyectos ERP para sistemas
de fabricación y distribución en empresas medianas y grandes de las
industrias de procesos de menudeo, alimentos y bebidas, química y de
bienes de consumo. Ha desarrollado programas de mercadotecnia y
comunicación para empresas de TI y ha realizado consultoría para
oportunidades de subcontratación en el exterior para empresas
multinacionales. Además, fue consultor y auditor de sistemas de
información para PricewaterhouseCoopers y director de
desarrollo de aplicaciones y soporte para varias empresas Fortune 100.
actualmente es consultor independiente. Se le puede contactar en JoeStrub@WriteTechnologyPlus.com.
Predrag Jakovljevic es uno de los principales analistas de Technology Evaluation Centers (TEC)
para el mercado de las aplicaciones empresariales. Cuenta con cerca de
veinte años de experiencia en la industria de fabricación, incluyendo
varios años como súper usuario de TI, ERP y aplicaciones relacionadas,
así como consultor, implementador y analista del mercado. Tiene el
título de ingeniero mecánico de la Universidad de Belgrado (Serbia [la
antigua Yugoslavia]) y cuenta con las certificaciones en gestión de la
producción e inventario (CPIM) y gestión integrada de los recursos
(CIRM) de APICS.